Asustada me quedé depués que descubrir que la tecnología me había abandonado. Y, en el instante que una sonrisa salió de mi boca... Pluf! Apareció. Y se llamó Pluf. Porque Plaf vino la otra vez, cuando tuve que salir corriendo, asustada también, de un tenebroso y gigante perro que me perseguía. Entonces ahora le tocaba a Pluf. Y Pluf muy amablemente me dejó que escribiera esto. Como no agradecerle con estas pocas palabras?
Pero lo que quería decir era... otra cosa.
Como era?
Ah! No, eso no era.
No.
Espera.
Ya me acordé, pero ahora ya no importa.